Un poco de mi

Bienvenidos a mi blog,

Por la naturaleza del mismo, me interesa presentarme desde aquello que me hace distinto a la mayoría de perfiles de esta carrera. Tengo 22 años y he pasado por periodos críticos en mi vida, tanto a nivel laboral como interpersonal, que hicieron que me distanciara de la vida universitaria hasta lograr tener un enfoque claro respecto a ella. El año pasado experimenté un brote vocacional cuyo origen explicaré más adelante.

Actualmente me dedico profesionalmente a los juegos de cartas. ¿Qué? ¿Eso es un trabajo? Estas suelen ser las reacciones habituales cuando lo menciono en casi cualquier entorno social. La respuesta es algo difusa: es una fuente de ingresos temporal. Con juegos de cartas me refiero principalmente al póker, que, aunque para muchos es un juego de azar, tiene detrás un importante componente de estudio y trabajo que se asemeja bastante a la preparación de un periodo de exámenes, salvando las diferencias. Esta actividad me ha permitido viajar con regularidad por la mayoría de los países de Occidente y, gracias a ello, conocer distintas realidades, perfiles personales y contextos culturales muy diversos.

El proceso formativo dentro de mi trabajo es colaborativo. Cada persona tiene sus virtudes y sus puntos débiles, que se trabajan en grupo de forma habitual. Se forman una especie de equipos profesionales que intentan reunir a personas afines para compartir experiencias y aprender unos de otros. Como es de esperar, muchas de las personas con las que he interactuado en estos espacios no son convencionales. La neurodivergencia está a la orden del día, y, afortunadamente, tengo cierta experiencia conviviendo y trabajando con ella.

En mi núcleo familiar, cuatro de los cinco integrantes tenemos altas capacidades y todos presentamos alguna alteración del neurodesarrollo. Mi hermano mediano tiene síndrome de Down y es, posiblemente, la persona que más me ha marcado en la vida. No interactuamos de forma similar en casi ningún ámbito, pero tenemos una manera única de entendernos. Ambos compartimos un sentimiento de exclusión en algún momento del sistema escolar, y eso es lo que más me ha motivado a querer ayudar a personas que no se ajustan al marco que se les propone y que encuentran dificultades en aspectos que no se trabajan o se dejan de lado.

Ahí reside mi motivación para cursar esta carrera y, algún día, poder tener un impacto positivo en personas que están acostumbradas a sentir que la mayoría de espacios no son “su lugar”.



Comentarios

  1. Que interesante todo Mateo, cuántas ganas de leer tu blog!

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  2. Apenas te conocía y la verdad que me llama mucho la atención lo que puedes aportar con tu blog.

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